Antes de hablar de los beneficios, hablaremos de la necesidad. Aunque te cepilles los dientes todos los días, hay situaciones naturales de la boca que no se pueden evitar. Por ejemplo, en la saliva hay miles de bacterias que siempre están activas, ya sea expulsando materiales de desecho o buscando nuevas formas de multiplicarse.
Por desgracia, estas bacterias dañan los dientes formando una placa amarillenta para poder sobrevivir en la boca. De hecho, esta capa en los dientes está compuesta por minerales, por este motivo es dura y la conocemos como sarro dental.
Una vez que se ha formado el sarro, resulta imposible eliminarlo con el cepillado normal, tus dientes quedan amarillos, las encías se inflaman y puede haber mal aliento. Aunque influyen los hábitos de higiene y la alimentación individual, algo es seguro:
